Lula responde a Trump con firmeza: ‘Brasil no acepta presiones, pero está abierto al diálogo’
En medio de un clima de creciente tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silvapublicó este domingo una carta abierta dirigida a su homólogo estadounidense, Donald Trump, con un mensaje claro: “Brasil quiere diálogo, pero no acepta imposiciones unilaterales”.
El texto, difundido a través de The New York Times, responde directamente a la reciente decisión de la Administración Trump de imponer aranceles del 50 % a ciertos productos brasileños, medida que ha sacudido las relaciones bilaterales.
Lula inicia su mensaje apelando a la diplomacia y el entendimiento, señalando que busca “un diálogo abierto y franco” con Washington, sin embargo, no oculta su desacuerdo con la política arancelaria impulsada por Trump, a la que califica como “el remedio equivocado” para abordar las diferencias comerciales.
“Recurrir a medidas unilaterales contra Estados individuales es prescribir el remedio equivocado”, escribió Lula, cuestionando tanto la lógica como la legitimidad de la decisión. Según el mandatario, el argumento de que existe una “relación comercial muy injusta” entre ambos países es simplemente incorrecto.
Comercio bilateral injusto
El presidente brasileño presentó cifras que contradicen la narrativa de la Casa Blanca y afirmó que casi el 75 % de las exportaciones estadounidenses a Brasil ingresan sin pagar aranceles, y que el arancel efectivo medio aplicado a productos estadounidenses es de apenas 2,7 %. En este sentido, consideró que la medida arancelaria carece de sustento económico y daña innecesariamente una relación histórica de más de 200 años.
“El multilateralismo ofrece soluciones más justas y equilibradas”, insistió Lula, haciendo un llamado a resolver las diferencias mediante el diálogo y los mecanismos internacionales.
La carta también aborda el espinoso tema de la reciente condena al expresidente Jair Bolsonaro,quien fue sentenciado esta semana a 27 años y tres meses de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado el 8 de enero de 2023.
Lula calificó la decisión del Supremo Tribunal Federal como “histórica” y la defendió como una muestra de que las instituciones brasileñas funcionan. Aclaró que no se trata de una “cacería de brujas”, como ha sugerido Trump, sino de un proceso judicial sólido, basado en la Constitución de 1988.
Otro punto de fricción abordado por Lula es el cuestionamiento del Gobierno estadounidense a la regulación de las plataformas digitales en Brasil. Trump ha acusado al sistema brasileño de perseguir empresas tecnológicas, algo que Lula negó tajantemente.

