La “depresión blanca”: el vaivén emocional que acompaña al cierre del año
Los encuentros familiares y la expectativa festiva propia de la temporada decembrina provocan un fenómeno emocional cada vez más visible; la llamada “depresión blanca”.
La psicóloga Berenice de la Peña, explicó que este estado anímico afecta a muchas personas durante la época navideña, aunque con frecuencia se confunde con un trastorno clínico.
“No es un trastorno clínico, no es una patología, sino un cambio en nuestro ánimo que viene a partir de las fechas que estamos viviendo”, explicó.
No obstante, agregó que
diciembre funciona como un punto de revisión personal, al ser el último mes en el año en el que las personas reflexionan las vivencias que pasaron.
Esto lleva a muchas personas a reflexionar sobre aquello en lo que avanzaron, lo que quedó pendiente y lo que ya no regresará.
“Diciembre se vuelve muy significativo en el sentido de los cierres”, añadió , lo que puede detonar sentimientos de nostalgia, tristeza o melancolía”
A estas sensaciones se suman las expectativas sociales y comerciales que envuelven la temporada. “Nos pintan una Navidad blanca, donde la familia está reunida, donde hay abundancia, regalos, solvencia y mucha comida”, explica la psicóloga. Cuando esa imagen idealizada no corresponde con la realidad de las personas, surge el estrés y, si no se maneja adecuadamente, “vienen situaciones de tristeza, de melancolía y de frustración”.
Para enfrentar este fenómeno emocional, De la Peña recomienda un ejercicio de introspección honesto. “Preguntémonos cómo quiero vivir la Navidad, a qué me estoy enfrentando y con qué me estoy enfrentando”, señala. Invita a las personas a tratarse con ternura y realismo: “Seamos nobles al momento de juzgarnos, sabiendo que hemos hecho lo que está en nuestras manos y dejemos de recriminarnos tanto”. También destaca la importancia de evitar la autoexigencia desmedida: “Cuando tratamos de vivir ideales que no van de la mano con mi realidad, es cuando viene la situación de frustración”.
La psicóloga sugiere además hablar abiertamente con la familia sobre las expectativas de estas fechas. “Sentémonos con la familia: ¿cómo queremos vivir Navidad?, ¿qué familiares van a estar?, ¿qué familiares ya no van a estar?”, plantea. De esta forma, explica, se construyen metas más realistas y se evitan presiones innecesarias. En el mismo sentido, enfatiza la necesidad de actuar con prudencia financiera: “No comprar más de lo que podemos, no endeudarnos más, para que enero pueda venir de mejor forma”.
Si las emociones se tornan difíciles de manejar, De la Peña invita a buscar apoyo profesional: “No dudemos en pedir ayuda para acomodar nuestras ideas, nuestros sentimientos y tomar las mejores decisiones”. En un mes donde la nostalgia, los reencuentros y las exigencias sociales se entrelazan, la psicóloga recuerda que la mejor manera de transitar diciembre es desde la sinceridad emocional, la compasión propia y expectativas más reales que ideales.

