Obispo de Saltillo celebrará Navidad en centros penitenciarios
En lugar de actos protocolarios, el obispo de Saltillo dedicará la Navidad a quienes viven una de las realidades más duras: la privación de la libertad. Durante los días 24, 25 y 26 de diciembre, el prelado llevará la celebración eucarística y un mensaje de esperanza a diversos centros penitenciarios del estado, como parte de su agenda pastoral navideña.
El 24 de diciembre presidirá cuatro misas: dos de ellas en cárceles, además de la Eucaristía del mediodía —que será transmitida por televisión— y la celebración de las ocho de la noche. Para el 25 de diciembre, visitará otros dos centros penitenciarios y celebrará misa a la una de la tarde en la sede episcopal. Finalmente, el 26 de diciembre, si las condiciones lo permiten, acudirá al penal federal de Mesillas para celebrar la Eucaristía con las personas internas.
El obispo explicó que el sentido de estas visitas va más allá del rito religioso. Señaló que la Navidad representa “la esperanza de recibir una buena noticia aun en medio de una mala noticia”, siendo esta última la pérdida de la libertad. Reconoció que muchas personas privadas de la libertad enfrentan consecuencias derivadas de errores o situaciones difíciles, pero subrayó que esa condición no significa la pérdida definitiva de la esperanza.
En su experiencia pastoral, afirmó que gran parte de la población penitenciaria ha asumido su responsabilidad social y busca resarcir el daño causado. “Son personas que, aun en medio de lo que han vivido, tratan de responder con el bien”, indicó, destacando que existe un deseo genuino de acercamiento a Dios.
Respecto a los casos de quienes consideran haber sido sentenciados de manera injusta, el mensaje se centra en la justicia entendida desde una perspectiva cristiana. El obispo señaló que se les anima a buscarla no solo desde criterios humanos, sino desde el criterio de Dios, promoviendo que el mal sea vencido con el bien y la injusticia con la justicia.
Con esta agenda, la Diócesis de Saltillo reafirma su labor de acompañamiento a los sectores más vulnerables, colocando el mensaje central de la Navidad —la esperanza— en uno de los contextos donde más se necesita.

