Obispo de Saltillo llama a la paz y al diálogo ante tensiones internacionales y la crisis en Venezuela
En el inicio del año y en el marco de la celebración de la Epifanía, el obispo de Saltillo, monseñor Hilario González, exhortó a la comunidad católica y a la sociedad en general a construir una paz auténtica, fundada en el diálogo, el respeto y la confianza en Dios, frente a los escenarios de incertidumbre que se viven tanto en México como en el ámbito internacional.
El prelado retomó la bendición del Libro de los Números para desear que el Señor muestre su rostro compasivo, proteja a su pueblo y haga resplandecer su luz para disipar las tinieblas del miedo, el dolor, el cansancio y la confusión. Subrayó que la paz es un don necesario que debe nacer en lo más profundo del corazón y extenderse a las familias, los barrios, la sociedad y las naciones.
En sintonía con el mensaje del Papa con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, monseñor González insistió en la urgencia de promover una “paz desarmada y desarmante”, que transforme palabras y actitudes que suelen herir o confrontar en gestos de encuentro, solidaridad y diálogo. “Muchas veces nuestras expresiones se convierten en armas; es necesario desarmar el corazón para vivir la paz que viene de Dios”, expresó.
Al referirse a la situación en Venezuela, el obispo manifestó su preocupación y se unió al sentir del episcopado de ese país, que ha advertido sobre los riesgos de inestabilidad política y social. Señaló que en días recientes se ha incrementado la tensión internacional en torno al gobierno de Nicolás Maduro, en medio de señalamientos, presiones externas y versiones sobre posibles acciones judiciales en su contra, lo que ha generado un clima de incertidumbre tanto dentro como fuera del país sudamericano.
Ante este contexto, monseñor González advirtió que cualquier intervención, intromisión o ruptura del orden institucional suele provocar desequilibrios, pérdida de confianza y riesgos de violencia. Por ello, llamó a la oración para que prevalezcan la paciencia y la sabiduría, y para que la incertidumbre no derive en enfrentamientos ni en daños al bien común. También hizo un llamado especial a las fuerzas armadas venezolanas para que, siendo fieles a su vocación, actúen en favor de la población y de la paz social.
En el plano internacional, el obispo invitó a los gobernantes de todas las naciones a imitar a Cristo, “un rey que concilia y no confronta”. Al referirse a las tensiones entre México y Estados Unidos, subrayó que el derecho internacional debe regirse por los principios del respeto y la no intervención, recordando el ideal juarista de que “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Finalmente, monseñor Hilario González expresó su deseo de que los conflictos y desacuerdos globales no desemboquen en violencia ni en mayor incertidumbre, sino que se conviertan en oportunidades para el diálogo, la cooperación y la construcción de una paz duradera, inspirada en la justicia y la luz de Cristo manifestada en la Epifanía.

