marzo 7, 2026

Museo del Desierto refuerza programa de conservación con la llegada de cuatro lobos mexicanos

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El Museo del Desierto recibió recientemente cuatro nuevos ejemplares de lobo mexicano, que se integran al programa de conservación de esta especie en peligro de extinción. Así lo informó Fernando Toledo, encargado de Fauna Silvestre del recinto, quien destacó que la llegada de estos animales refuerza el compromiso del museo con la preservación y posible reintroducción futura del lobo mexicano a su hábitat natural.

Los cuatro ejemplares, todos machos adultos de entre seis y ocho años, arribaron el viernes pasado procedentes de CEPANAF, en el Estado de México, y actualmente se encuentran en periodo de cuarentena, como parte del protocolo sanitario. Toledo explicó que será aproximadamente en dos semanas cuando los lobos puedan ser trasladados a su alberca y espacios de exhibición controlada. “Llegaron en general bien. Tienen algunos detalles físicos derivados de peleas entre ellos, como un labio abierto o la ausencia de parte de la cola, pero no representan un problema de salud”, precisó.

El Museo del Desierto participa desde 2009 en el programa binacional de conservación del lobo mexicano, actualmente conocido como SAFE, el cual coordina el intercambio, manejo y eventual liberación de ejemplares entre distintas instituciones. Como parte de este mismo programa, el pasado 3 de enero, el museo envió un grupo de machos al parque Reino Animal, en Teotihuacán, y ahora correspondió recibir nuevos individuos.

Con la llegada de estos ejemplares, el museo cuenta actualmente con seis lobos mexicanos, al sumarse los cuatro machos a dos hembras que ya se encontraban en otro albergue del recinto. Sin embargo, Toledo aclaró que no habrá reproducción por el momento, debido a que actualmente existen limitaciones a nivel nacional para albergar nuevas camadas. “Podríamos reproducir, pero luego no hay dónde colocar a esos lobos. Las liberaciones también están un poco detenidas, por eso se decidió frenar la reproducción”, explicó, aunque no descartó que el próximo año se retome esta posibilidad.

El especialista subrayó que el manejo de los animales busca minimizar el contacto humano, incluso en casos donde sería posible realizar intervenciones estéticas o quirúrgicas. “No queremos que se habitúen a las personas. Mientras menos manejo tengan, mejor, porque son animales que a futuro pueden ser candidatos a reintegrarse a vida silvestre, ellos o sus descendientes”, señaló.

En cuanto a la alimentación, Toledo detalló que la dieta está diseñada para conservar sus instintos naturales de caza y evitar la dependencia de productos asociados a la actividad humana. La base de su alimentación es una croqueta especializada para fauna silvestre, complementada con conejo y carne de venado, esta última donada en gran parte por cazadores de la región. “Evitar carne de res o pollo es importante para no acostumbrarlos a presas vinculadas con el ser humano”, explicó.

Finalmente, Fernando Toledo indicó que cada año se realiza una reunión entre las instituciones participantes del programa, donde se define el destino de los lobos, los intercambios y las posibles liberaciones. “Nuestro interés siempre ha sido participar en liberaciones o recibir parejas reproductoras, y esperamos que pronto se den las condiciones para ello”, concluyó.

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