Libertad de Diálogo
En política, las ausencias pesan más que los discursos. Y esta semana quedó claro que para el diputado local Antonio Attolini Murra las prioridades parecen estar en otro lado.
Mientras el municipio de Matamoros celebraba su aniversario número 100, una fecha histórica para cualquier comunidad que construye identidad y arraigo, el legislador decidió no acudir. Hasta ahí podría tratarse de un tema de agenda. Sin embargo, ese mismo día sí hubo espacio en sus redes sociales para conmemorar los 30 años de Pokémon, con un homenaje que ocupó tiempo, atención y entusiasmo digital.
La señal política es clara. No se trata de criticar gustos personales —cada quien puede celebrar lo que quiera— sino de entender el mensaje que se envía cuando se privilegia un contenido de cultura pop por encima de un acto cívico relevante en el estado que se representa.
Pero la situación no terminó ahí. Este lunes arrancó el periodo ordinario en el Congreso local y nuevamente el diputado no estuvo presente, argumentando estar enfocado en su campaña de reelección en Torreón. Aquí es donde el debate deja de ser anecdótico y se vuelve institucional.
Si un legislador ya está en modo campaña, recorriendo territorio y concentrado en la búsqueda del voto, lo más congruente sería solicitar licencia al cargo. No es un asunto de legalidad —porque puede hacerlo sin separarse— sino de ética pública. El Congreso no es una plataforma temporal ni un espacio opcional. Es una responsabilidad constitucional que exige presencia, trabajo en comisiones, votaciones y representación permanente.
La ciudadanía votó por un diputado para que legisle, no para que administre sus tiempos entre el Congreso y la campaña según le convenga. Si la prioridad hoy es la reelección, lo correcto sería dejar el escaño y permitir que su suplente asuma el trabajo legislativo.
En política, los símbolos importan. No asistir a un centenario municipal mientras se celebra una franquicia japonesa puede parecer trivial. Pero faltar al arranque del periodo ordinario ya no es un símbolo: es una omisión.
Y cuando el compromiso público compite con la campaña, la congruencia debería inclinar la balanza.
Porque el cargo no es un hobby. Y el Congreso no es opcional.

