“Mi cuerpo, mi espacio seguro”: reflexión y arteterapia en Fundación Luz y Esperanza
En el marco de las actividades conmemorativas del Día Internacional de la Mujer, la Fundación Luz y Esperanza llevó a cabo el taller “Mi cuerpo, mi espacio seguro”, un espacio de reflexión y acompañamiento dirigido a mujeres usuarias de sus servicios en Saltillo.
La actividad fue facilitada por la psicóloga Daniela Cardoza, integrante del equipo de atención a mujeres de la fundación, quien guió a las participantes en una sesión enfocada en reconocer cómo la violencia psicológica puede impactar en los pensamientos y en la relación que las mujeres mantienen con su propio cuerpo.
Durante el encuentro se realizaron ejercicios de respiración, técnicas de relajación y herramientas de reestructuración cognitiva que permitieron a las asistentes identificar aquellas voces internas que suelen originarse en experiencias de insultos, humillaciones o desvalorizaciones vividas en contextos de violencia.
El objetivo del taller fue acompañar a las mujeres en un proceso de reconocimiento de estos pensamientos para transformarlos en otros más amables y compasivos hacia sí mismas, promoviendo una relación más consciente y respetuosa con su cuerpo.
Como parte del cierre de la experiencia, se integró un espacio de arteterapia guiado por la artista visual y grabadora Leticia Espinoza, quien impartió un taller de grabado en relieve. Durante la actividad, las participantes aprendieron el proceso de desbastar, entintar y estampar sus propias piezas.
Derivado de un ejercicio de meditación, cada participante escribió una frase significativa sobre su relación con su cuerpo y su proceso personal. Posteriormente, estas frases fueron plasmadas en hojas grabadas previamente preparadas por la artista.
Las piezas formarán parte de la obra “Habitándome”, elaborada por integrantes del colectivo Proyecto Mujeres, la cual será integrada a una próxima exposición colectiva de mujeres artistas en Saltillo.
Durante el cierre del proceso, la psicóloga Daniela Cardoza compartió una reflexión sobre el significado de esta experiencia terapéutica y artística, destacando que el uso de la arteterapia permitió resignificar la relación con el cuerpo.
“El uso de la arteterapia nos permitió darle un nuevo significado a nuestro cuerpo y ver que no solamente es la parte física, sino cómo nos lleva a todos lados y cómo nos sostiene ante momentos de dolor, tristeza o experiencias como la maternidad. Ver a nuestro cuerpo como lo que es: un cuerpo que posee muchas habilidades y destrezas, que nos permite caminar, correr, abrazar y cargar, entre muchas otras cosas”, expresó.
Con este tipo de actividades, Fundación Luz y Esperanza continúa generando espacios de acompañamiento, reflexión y fortalecimiento para mujeres, promoviendo procesos de sanación, autocuidado y reconstrucción de la autonomía a través del trabajo comunitario y el arte.

