Muere joven en carambolo en los chorros
Una vez más, la violencia estructural y la negligencia institucional cobran una vida en el espacio público, esta vez en la carretera federal 57, en el tramo de Los Chorros, municipio de Arteaga. La muerte de un joven y varias personas heridas son consecuencia directa de una cadena de accidentes que, según reportes preliminares, comenzó con un choque menor y terminó en una tragedia agravada por la intervención de un vehículo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). La participación de una institución militar en un hecho vial civil invita a reflexionar sobre el uso de recursos y personal en contextos no militares.
Desde una mirada feminista, es necesario exigir responsabilidad al Estado, ya que el transporte seguro es un derecho humano que se niega sistemáticamente en carreteras federales mal gestionadas. La presencia militar, en lugar de ofrecer seguridad, contribuyó al desastre al no tomar las precauciones debidas. Esta lógica patriarcal de control territorial —donde prima la fuerza antes que el cuidado— reproduce riesgos evitables para todas las personas usuarias de estas vías, especialmente las más vulnerables.
La falta de protocolos eficaces y de infraestructura segura no solo cobra vidas, sino que también refleja una política pública que privilegia la fuerza por encima del bienestar colectivo. La muerte de este joven no es un accidente aislado, sino parte de un patrón donde las instituciones fallan en proteger la vida. Urge una transformación del enfoque estatal hacia uno más humano, justo y con perspectiva de género, donde el cuidado sea el centro de todas las decisiones.

