Obispo de Saltillo llama a fortalecer la fe ante tiempos de ansiedad y violencia intrafamiliar
En medio de un contexto social marcado por la ansiedad, la violencia intrafamiliar y la fragmentación de los hogares, el obispo de Saltillo, Monseñor Hilario, hizo un llamado a la comunidad católica a reforzar su fe y promover un ambiente de justicia, paz y amor.
Durante la homilía dominical, el prelado reconoció que muchos fieles atraviesan momentos emocionalmente complejos. “Actualmente, pues todos traemos alguna situación difícil en nuestro corazón. Traemos una guerra interior, ¿verdad?, con lo que sentimos, con lo que estamos viviendo”, expresó.
Al abordar la situación social, subrayó la importancia de los valores proclamados en la misa: “reino de justicia y de paz, reino de verdad y de amor, reino de santidad y de gracia”. Enfatizó que estos principios deben guiar la vida familiar y comunitaria, especialmente en tiempos de crisis.
Asimismo reflexionó sobre la creciente desintegración familiar, citando el reciente feminicidio ocurrido en la región como un ejemplo doloroso de la falta de confianza y de ambientes de acogida en los hogares. “Esto nos divide”, lamentó.
Para enfrentar estos desafíos, señaló que la fortaleza espiritual nace del “encuentro con Jesús”, cultivado a través del diálogo, la oración y la confianza. Invitó a vivir una “amistad cercana con el Señor Jesús” como base para sanar heridas individuales y fortalecer la unidad familiar.
Recordó el pasaje evangélico de Cristo crucificado entre dos malhechores y la súplica del “buen ladrón”: “Acuérdate de mí cuando estés en tu reino”. Destacó que la respuesta de Jesús —“Desde hoy estarás en mi paraíso”— representa un mensaje de esperanza para quienes enfrentan depresión o sufrimiento. “Saber que no estamos solos en ellas, ¿verdad? Estamos con Jesús”, afirmó.
Finalmente, el obispo reconoció y agradeció el trabajo de evangelización de los laicos en la Iglesia, en el marco del Día del Laico en México, celebrado este domingo con ocasión de Cristo Rey. Invitó a la comunidad a asumir un “compromiso mayor, más entusiasta” en el servicio tanto dentro de la Iglesia como en la sociedad, “que tanta falta hace”.

