Coahuila ante la crisis ganadera: sanidad, sequía y la lucha por reabrir la frontera
Leslie Delgado
Coahuila cerrará 2025 enfrentando uno de los periodos más complejos para el sector ganadero en las últimas décadas. A la sequía prolongada y los efectos del cambio climático se sumó una crisis sanitaria que derivó en el cierre de la frontera estadounidense para la exportación de ganado en pie, afectando directamente a miles de productores del norte del país.
En entrevista exclusiva con Diario Libertad, el secretario de Desarrollo Rural de Coahuila, Jesús María Montemayor Garza, ofreció un recuento puntual de los hechos, las gestiones realizadas y el panorama que se vislumbra para 2026.
El origen de la crisis sanitaria
El 21 de noviembre de 2024 se detectó en Chiapas el primer caso de gusano barrenador en México. Aunque el brote ocurrió en el sureste del país, su impacto fue inmediato para los estados exportadores del norte. De manera preventiva, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, a través del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, ordenó la suspensión de las exportaciones de ganado mexicano en pie.
“Era un escenario que ya preveíamos. Desde meses antes, junto con el SENASICA, dábamos seguimiento al avance del gusano en Centroamérica”, explicó el funcionario. Sin embargo, las medidas implementadas en el sureste no lograron contener del todo el problema, en gran parte por el ingreso irregular de ganado sin la debida documentación sanitaria.
Durante diciembre de 2024 se trabajó intensamente en un nuevo protocolo binacional que permitiera reactivar las exportaciones aun con la presencia del parásito. Dicho acuerdo se alcanzó a mediados de enero de 2025, con la participación de la USDA y su división APHIS.
Coahuila, fuera de la reapertura inicial
Pese a los avances, cuando la frontera se reabrió parcialmente en febrero de 2025, Coahuila no fue incluido. Las razones: falta de inspectores estadounidenses en Piedras Negras, ajustes logísticos y nuevas exigencias de seguridad para el personal extranjero.
Ante este escenario, el Gobierno del Estado decidió redirigir esfuerzos hacia Ciudad Acuña, destinando una inversión cercana a los nueve millones de pesos para adecuar la infraestructura necesaria. Paralelamente, el gobernador de Coahuila encabezó gestiones ante autoridades estadounidenses, legisladores, el Departamento de Estado y el Gobierno Federal mexicano, incluyendo reuniones con la presidenta de la República y el secretario federal de Agricultura.
Sin embargo, nuevos obstáculos surgieron. En mayo de 2025, durante una reunión binacional en Aguascalientes, se informó que Estados Unidos enfrentaba un congelamiento de nuevas contrataciones derivado del cambio de administración, lo que limitaba la disponibilidad de inspectores.
Cierres, reaperturas y nuevas medidas
La situación se complicó aún más con un segundo cierre fronterizo tras detectarse un caso fuera de la barrera sanitaria —ubicada en el Istmo de Tehuantepec—, esta vez en el sur de Veracruz. Aunque Coahuila ya avanzaba en la preparación de Acuña, la exportación volvió a suspenderse en mayo-junio de 2025.
Posteriormente, se dio una nueva reapertura en julio, que apenas duró tres días antes de otro cierre, tras confirmarse un caso en Nuevo León. Desde entonces, la frontera permanece cerrada.
No obstante, se han registrado avances importantes: regionalización sanitaria del país (zona limpia, zona buffer y zona afectada), ajustes al protocolo de movilización de ganado y un amplio programa de vigilancia. En Coahuila se instalaron más de 150 puntos de trampeo para detectar la mosca portadora del gusano barrenador, de un total de más de 1,200 en los estados exportadores.
El factor económico y la presión del mercado estadounidense
Paradójicamente, la coyuntura internacional juega a favor del ganado mexicano. Los altos precios de la carne en Estados Unidos —provocados por sequía, bajos inventarios y mayor demanda— han llevado a productores y engordadores texanos a presionar por la reapertura de la frontera.
“Estamos hablando de cerca de 1.2 millones de cabezas que no se han podido exportar en este año. El ganado mexicano es bien valorado: engorda rápido, es de buena calidad y resulta más competitivo en precio”, subrayó Montemayor.
Antes de la crisis, Coahuila exportaba en promedio entre 56 y 58 mil cabezas anuales. Hoy, esa cantidad se ha quedado en el mercado local o nacional, impactando directamente los ingresos de los productores.
Sequía: el otro gran desafío
A la crisis sanitaria se suma una sequía persistente. Aunque 2024 y 2025 registraron mejores lluvias que los años críticos de 2022 y 2023, estas no han sido suficientes. Regiones del noroeste del estado, como Acuña, Ocampo y áreas cercanas a la presa La Amistad —actualmente al 25% de su capacidad— siguen enfrentando severos déficits hídricos.
Ante ello, el Gobierno estatal implementó un programa extraordinario de apoyo con alimento y suplementos para ganaderos en todo el estado, además de mantener esquemas de financiamiento y respaldo sanitario.
Programas vigentes y apoyo al campo
Entre los programas activos de la Secretaría destacan:
Semilla forrajera (Coahuila es líder nacional en producción de forraje).
Programa de sementales, en coordinación con el Gobierno Federal.
Financiamiento para engorda de ganado con tasa preferencial.
Programa de suplemento alimenticio.
Programa de concurrencia para infraestructura rural.
Seguro catastrófico.
Empleo temporal en La Laguna.
Programa acuícola (de carácter estacional).
Productores de manzana: dos años de pérdidas
Los manzaneros del sureste del estado también han enfrentado años críticos. Heladas atípicas y sequías fuera de temporada redujeron hasta en 70% la producción en 2024 y alrededor de 40% en 2025.
Para mitigar el impacto, se activó el seguro catastrófico, con pólizas que alcanzaron hasta medio millón de pesos por productor, además de esquemas complementarios para elevar el monto de apoyo por hectárea.
“No es motivo de celebración entregar estos apoyos, pero es una forma de acompañar a quienes han sufrido pérdidas muy fuertes”, reconoció el secretario.
Perspectivas para 2026
De cara a 2026, la Secretaría de Desarrollo Rural mantendrá los programas actuales e incorporará nuevas inversiones en sanidad, mejora genética (bovinos y caprinos) y equipamiento. Se prevé una inversión cercana a los 75 millones de pesos en acciones sanitarias, incluyendo vehículos, casetas y equipo especializado.
“El campo sigue siendo una prioridad para el gobernador. Vamos a continuar fortaleciendo al sector y preparados para aprovechar cualquier apertura que se dé en el mercado internacional”, concluyó Montemayor Garza.

