México golea 5-1 a Serbia en su último partido de preparación rumbo al Mundial
TOLUCA (apro).- Esta noche, a siete días del inicio de la Copa del Mundo, México jugó frente a Serbia (no calificada al torneo) su último partido de preparación. La casa de los Diablos Rojos de Toluca lució por completo llena con 27 mil 163 asistentes en la goleada de los mexicanos 5-1.
Previo a este duelo, México enfrentó a los serbios en dos ocasiones; la primera ocasión se remonta al 28 de junio de 1950, durante la fase de grupos de la Copa del Mundo de Brasil, ahí el cuadro tricolor se impuso 3-1; después, el 11 de noviembre de 2011 disputaron un duelo amistoso en el Estadio Corregidora de Querétaro, donde México volvió a llevarse la victoria por 2-0.
Antes del silbatazo inicial, durante la presentación de la alineación por parte del sonido local, los nombres que más coreo la gente fueron los de Jesús Gallardo (Toluca), Álvaro Fidalgo (Real Betis) y Raúl Jiménez (Fulham).
A las 20:02 horas arrancó el duelo. Desde el inicio del juego —y hasta el final— del mismo, la cabecera sur del inmueble impuso ritmo con tambores, trompetas y cánticos. A eso sumó que, en cada oportunidad entre saques de porterías, de bandas y tiros libres, la afición vitoreó “¡México, México, México!” al unísono.
Serbia, dirigida por un viejo conocido del balompié mexicano como Veljko Paunovic, no encontró respiro en ningún momento ante el asedio del equipo local. Pese a no tener claridad en sus ataques, sorprendieron y marcaron el primero de la noche.
Al minuto 19, Stanic alargó el balón en su conducción, Gallardo y Vásquez salieron a su paso, sin embargo, los zagueros no se pusieron de acuerdo y permitieron que, tras un rebote, el mediocampista quedara cara a cara ante Rangel. El serbio no perdonó el regaló y anotó.
El conjunto tricolor no bajó los brazos a pesar de ir por debajo en el marcador y se volcó al frente. Desafortunadamente sus primeras acciones no encontraron destino de gol, pues la mira de los dirigidos de Javier Aguirre estaba desviada. Raúl Jiménez intentó, pero su tiro fue atajado por Filip Stankovic; Julián Quiñones también tuvo una oportunidad franca, sin embargo, la desaprovechó al volar el balón.
Cabe resaltar que Álvaro Fidalgo fue el futbolista que dio amplitud al juego nacional. Se adueñó del mediocampo, tanto hacia adelante como atrás, y sus cambios de juego dieron oxígeno. A él se unió la versatilidad de Quiñones, quien en todo momento mostró disposición para recuperar balones, distribuir y disparar.

