Libertad de Diálogo
Por: Belinda Cortez
En la política nacional pocas cosas pesan más que los resultados, y es precisamente ahí donde comienza a cobrar relevancia el nombre de Manolo Jiménez Salinas dentro de las conversaciones rumbo al futuro del PRI. Mientras buena parte del país enfrenta desafíos en materia de seguridad, inversión y gobernabilidad, Coahuila ha logrado mantenerse como una de las entidades con mejores indicadores en percepción de seguridad, desarrollo económico y generación de empleo.
La llegada constante de inversiones nacionales y extranjeras, el fortalecimiento de la infraestructura, la coordinación con alcaldes de todas las regiones y una estrategia basada en la cercanía con la ciudadanía han permitido que el estado mantenga una dinámica positiva en momentos complejos para el país.
Por ello, no resulta extraño que analistas, actores políticos e incluso liderazgos priistas comiencen a incluir a Manolo Jiménez en las listas de posibles perfiles con proyección nacional. Más allá de las especulaciones electorales, lo cierto es que su principal activo sigue siendo una gestión que, hasta ahora, ha privilegiado los resultados por encima de la confrontación política.
En un escenario donde los partidos buscan figuras con capacidad de generar consensos y presentar credenciales de gobierno, Coahuila se ha convertido en una carta de presentación difícil de ignorar, y eso inevitablemente coloca a su gobernador en una posición que trasciende las fronteras del estado.

