Libertad de Diálogo
Por: Belinda Cortéz
Qué será de la basura en Ramos Arizpe, que ni en los actos del alcalde se alzan limpios los camellones, ni brillan las calles donde pasará quien presume gobernar este reino de polvo, sobre todo en las colonias humildes, quizá aquellas que no le dieron su voto al hombre sin gracia.
Tomás Gutiérrez juega a imitar la fórmula que Chema Morales aplicó, quien le heredó el trono preciado, pero lo cierto es que no ha sabido dar la medida, el vuelo, la sombra, el peso, lo que se quiera decir para describir su falta.
Las cuadrillas de limpieza ya no se sienten como antes, no es que no barran, es que la falta de orden les roba el ritmo, la coordinación ―la armonía―, y Ramos, la capital industrial, oscurece su brillo, volviendo al gris, perdiendo el encanto de aquel pasado alcalde que algo de luz dejó.
Se asoman tiempos difíciles en política, no hay figura clara en el Distrito 12 para el 2026, y Tomás debería estar puliendo cada detalle, pero ni cuando acierta arranca aplausos, pues su cercanía con la gente parece falsa, sin alma. Al paso que va, una reelección es sólo un espejismo para quien gobierna a golpe de ocurrencias; eso sí, los shows de Beli y Beto, los conciertos de puro escaparate, pan y circo nunca faltan.

