Gobierno coloca a funcionarios como “carne de cañón” entre manifestantes y policías
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El día en que el mundo tenía la mirada en la inauguración de la Copa Mundial FIFA 2026 en la Ciudad de México, el gobierno mexicano usó una estrategia para “contener” la violencia entre manifestantes y policías: decenas de sus trabajadores, en su mayoría mujeres, formaron un “cinturón de paz” que, por momentos, los convirtió en “carne de cañón”.
Vestían playeras blancas, pantalón de mezclilla y gorras o sombreros. Se apostaron en filas a lo ancho de la calzada de Tlalpan y a unos 100 metros del muro de seguridad policíaco -con bloques de concreto, camiones y cientos de uniformados- que montó la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del gobierno capitalino en la Calzada de Tlalpan, a la altura de División del Norte.
A la cabeza de estos servidores públicos iba Diego Alberto Hernández Gutiérrez, delegado de Programas del Bienestar en la Ciudad de México de la Secretaría del Bienestar en el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Aunque vestía una camisa que atrás decía “Secretaría de Educación”.
Apenas había llegado el contingente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con la intención de avanzar al Estadio Ciudad de México, pero se detuvieron unos 300 metros atrás de la muralla humana blanca.
De pronto, un grupo reducido de jóvenes encapuchados y vestidos de negro que no iba con los maestros les comenzó a gritar: “¡Son los halcones!”, “¡traidores!”, “¿si saben que ya no tienen pensiones?”, “¿quién les está pagando el día?”.
Algunas personas respondieron: “¡Somos voluntarios de la paz!” y “¡queremos paz, queremos paz!”.
Los ánimos subieron de tono. “¿Quiénes son ustedes?” “¿de dónde son?”, “¡putos vendidos!”, “¿no que muy pacíficos?”.
A la pregunta de si eran trabajadores de gobierno, la mayoría lo negaba, sin aclarar cómo se organizaron, quién los convocó y si estaban conscientes de que estaban en riesgo.
Una señora de unos 55 años accedió: “Somos voluntarios y queremos que se viva un mundial bonito. Somos un México hermoso, ¿por qué tenemos que tener este tipo de cosas en un Mundial? Por qué los mexicanos no entendemos que somos dignos de tener un Mundial bonito y tenemos que hacer este tipo de destrozos para quedar mal ante el mundo?”.
Pero los insultos de los encapuchados seguían. Con voz fuerte, Diego Hernández les ordenó: “¡Tranquilos!, ¡tranquilos!”, “¡no caigan en la provocación!”.
La prensa intentó pedirle una explicación sobre el papel de ese “cinturón de paz”, pero éste tomó su teléfono como si recibiera una llamada y trató de alejarse. Una mujer ordenó: “¡Vamos a protegerlo!” y se tomaron de los brazos rodeando al funcionario que intentaba escabullirse antes que aclarar.
Los gritos siguieron y vinieron los empujones y jalones. Dos personas cayeron entre las jardineras, un periodista entre ellos. El funcionario federal, en cuyas redes sociales aparece sonriente en fotos junto a la presidenta Sheinbaum, se fue sin dar explicaciones.

