Entre flores y recuerdos, familias celebran Día de Muertos en Ramos Arizpe
Desde temprana hora, decenas de personas acudieron al panteón San Ignacio para limpiar sepulturas, colocar arreglos florales y compartir momentos en familia, manteniendo viva una de las tradiciones más representativas de México.
RAMOS ARIZPE, COAH.- Entre flores, cubetas de agua, brochas y recuerdos, decenas de familias acudieron al panteón San Ignacio para conmemorar el Día de Muertos y rendir homenaje a sus seres queridos, en una jornada marcada por la convivencia y la preservación de las tradiciones.
Desde las primeras horas del día, el cementerio comenzó a recibir visitantes que llegaron preparados para limpiar las tumbas, renovar cruces y colocar flores en memoria de quienes descansan en el lugar.
Las labores incluyeron el retiro de maleza, barrido de los espacios y aplicación de pintura, actividades que para muchas familias forman parte de una costumbre que se repite cada año durante esta celebración.
Más allá del mantenimiento de las sepulturas, la visita representó una oportunidad para reunirse, compartir recuerdos y dedicar tiempo a quienes, aunque ya no están presentes, continúan formando parte de la historia familiar.
Comparten recuerdos entre generaciones
Durante la jornada, padres, hijos, nietos y abuelos participaron en las actividades de limpieza y decoración de las tumbas.
Mientras algunos se encargaban de pintar cruces o acomodar arreglos florales, otros compartían anécdotas sobre sus familiares fallecidos, convirtiendo la visita al cementerio en un momento de convivencia entre distintas generaciones.
La participación de los más jóvenes también permitió dar continuidad a las costumbres familiares relacionadas con el Día de Muertos.
Entre las sepulturas, las familias dedicaron tiempo a recordar experiencias compartidas con sus seres queridos, en un ambiente donde la nostalgia y el afecto acompañaron las actividades de la jornada.
Flores y alimentos acompañan la celebración
Los arreglos florales fueron uno de los elementos más visibles en el panteón San Ignacio, donde numerosas tumbas fueron decoradas como muestra de cariño y recuerdo.
Además de las labores de limpieza, algunas familias llevaron alimentos para compartir durante su estancia en el cementerio.
Esta costumbre convirtió distintos espacios del camposanto en puntos de reunión, donde los visitantes convivieron mientras recordaban a sus familiares.
La celebración permitió que el panteón fuera no solamente un lugar de visita, sino también un espacio para mantener presentes las historias y tradiciones que forman parte de cada familia.

